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El HONOR DEL CID 

Natalia Langwiñska

2º curso, filología española

El HONOR DEL CID

 

            Honor es el valor de una persona a sus propios ojos, pero también a los ojos de la sociedad. Es una estimación de su propio valor y dignidad, su pretensión al orgullo, pero es también el reconocimiento de esa pretensión, su excelencia reconocida por la sociedad, su derecho al orgullo.

            Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, es un héroe que lucha para recobrar su honra. Nace en Vivar hacia el año 1040 y asiste como soldado en las guerras de Navarra. A causa de falsas acusaciones es condenado por el rey Alfonso VI al destierro y tiene que abandonar la Castilla durante 9 días:

                                                 Los seys días de plazdo passados los an,

                                                 Tres an por troçir sepades que non más.[1]

 

Deja a su familia: la mujer y dos hijas, deja sus tierras y con su mesnada se dirige a la tierra de moros.

                                                 De los ojos tan fuertemente llorando

  tonnava la cabeça i estávalos cantando.[2]

 

 

Toda su preocupación, a partir de entonces, será ganarse de nuevo el honor militar y social.

            El tema de la deshonra y el honor del Cid es uno de los temas más importantes y significativos del Cantar de Mío Cid. Fue analizado y dividido de varias maneras diferentes.

            Juan Luis Alborg[3]  dice que el tema de la honra del héroe es el eje central de la composición. Es tan importante ese aspecto que incluso influye en la interpretación del poema, en su importancia y valor nacional. Alborg cita a los autores que tienen diferentes puntos de vista. Karl Vossler[4] afirma que no se puede buscar en el poema las cuestiones puramente nacionales o religiosas. Cree que no se trata de nada más que del Cid, de su gloria y, ante todo, de su honor. El tema principal, según él, es la recuperación y la defensa de su honor personal. Otro punto de vista de ese aspecto representa Leo Spitzer[5]. ÉL dice que el tema de la honra es la base para presentar el general espíritu caballeresco europeo y ; sobre todo, el castellano. Edmund de Chasca[6], como Alborg y Vossler, confirma que el tema de la honra del Cid constituye la acción principal, es el factor determinante,  a la vez, está de acuerdo con José María Diez Borgue[7] para él que el Cid ¨es también el personaje central y todos los demás están subordinadas a su actuación, se justifican el él¨. Borgue cree que en el texto aparecen palabras claves relacionadas con el tema, por ejemplo cabalgar en aquella época tenía un valor semántico distinto al actual, significaba: buscar la honra.

                                    Ya aguijaban los caballos, ya les soltaban las riendas.

                                  Cuando de Vivar salieron vieron la corneja diestra,

 Cuando entraron a burgos la vieron a la siniestra

 Movió Mio Cid los hombros y sacudió la cabeza.[8]

 

Esta  cita es el símbolo, referencia a la cabalgata. Cid sale de Vivar para buscar la honra. El honor significaba también la posesión de hacienda, feudo, propiedad pues tuvo que abandonar todo, su deshonra fue a la vez su muerte jurídica.

Ya citado más arriba Edmund de Chasca subraya también que el honor en el poema tiene el valor colectivo. Cuando el héroe condenado al destierro deja a su familia en un monasterio, Jimena, esposa del Cid, siente en ese momento no sólo el dolor personal causado por el deber de separarse de su marido sino comparte con él la vergüenza social de su deshonra. Cuando luego se vuelven a encontrar en Valencia le dice:¨Sacada me audes de muchas verguenças malas¨.[9] El valor colectivo del honor se muestra también en los servidores de Rodrigo que le acompañan durante sus victorias y fracasos, ellos también, al irse de Vivar, pierden sus propiedades y sus honores.

Verónica Andrea Ruscio[10] confirma que el sentido del honor es hereditario y tiene el valor colectivo. Dice que no sólo es hereditaria la sangre noble sino que las hazañas del padre se esperan en el hijo. Desde el nacimiento de Don Rodrigo todos creían en él por como había sido su padre, Don Diego. La autora dice que los niños con el apellido cargan todos las victorias de sus padres, como si fueran propias pero, a la vez, con ellas cargan todos los fracasos. Así que el nombre y el honor personal es muy importante porque es un testimonio de toda la familia y una mancha en él será cargada por nuestros antecesores. De ahí existe la necesidad de que el nombre debe cubrirse de gloria. La autora confirma también que la historia del Cid es ¨el triunfo del honor derivado de la excelencia sobre el honor derivado del nacimiento¨.

El mismo tema toca Mabel Caballero y Alejandro Luna[11] referiendose a una tradición árabe según la cual la fama se heredaba de la familia y, por lo tanto, hay que cuidarla y mantenerla. Los autores subrayan que el personaje del Cid no es tan importante por su belleza externa sino por sus batallas y por su valor  pues el valor guerrero era el que le confería el valor. En el artículo encontramos un concepto del honor privado que se divide en dos categorías. La primera es el pundonor, la conciencia de sí mismo y de su propia valía, otro es el honor propiamente dicho, es ¨el valor de la persona, independiente de su consideración social¨. El concepto del honor público encuadraría a la persona su consideración social, es decir dependiente de su honra .

Varios autores dividen el honor del Cid en dos maneras. Por ejemplo José Maria Diez Borgue considera el tema de la honra pérdida como la base y tema principal de la obra que gobierna la acción, sin embargo, dice que en el poema nos encontramos con la doble deshonra. La primera tiene lugar en el pleno familiar y se produce con el casamiento de las hijas del Cid, Doña Sol y Doña Elvira, con los infantes de Carrión y la posterior afrenta[12].  Ian Michael[13] confirma que el Cid sufría el destierro personal porque la deshonra, ya que tiene también el valor colectivo, de las hijas fue a la vez la deshonra del padre. Ian Michael, como el único, menciona la culpa del rey que participaba en el deshonor del héroe por su insistencia en las bodas de las hijas con los infantes de Carrión. La pérdida del honor en el pleno familiar se acaba en final con las segundas bodas de las hijas. Colin Smith[14] confirma que gracias al divorcio de las hijas con los infantes de Carrión Cid ¨recibe no sólo una satisfacción material en dinero y posesiones, sino también la restitución leal de su honor¨ (página 74). Gracias a las segudas bodas Cid entra en la familia real y muere ¨con su riqueza, su honor vengado y su sucesión asegurada dentro del linaje más distinguido¨ (página 74). Smith afirma que el honor en el Poema se presenta con humanidad y realismo. Volviendo a la división  hecha por Borgue hay que analizar también la deshonra militar. Mío Cid, caballero del rey Alfonso VI es expulsado del reino a causa de falsas acusaciones. Ian Michael comentando ese aspecto dice que este problema se resuelve con la rehabilitación del héroe gracias a sus propios esfuerzos que culminan con la toma de Valencia y el perdón del rey. También Joaquín Casalduero[15] afirma que la gloria del Cid llega al punto más alto en el cantar segundo cuando el guerrero se convierte en el señor de Valencia y el vasallo vuelve a la gracia del rey. Casalduero muestra el honor del Cid gracias al contraste entre los personajes. Los infantes de Carrión son ¨inmensamente grandes en su soberbia, en su ambición, en su cobardía, en su traición, en su crueldad... ¨ (Casalduero, página 35). Cid se presenta como una persona llena de gran fuerza de voluntad, lealtad, fidelidad y todas estas cualidades le presentan como un hombre honrado. Mencionado antes Colin Smith es el único que no considera el tema del honor como el tema primero de la obra. Para él el problema principal es la ascensión del Cid al poder; sin embargo, el autor presenta una visión del honor del Cid interesante. Para él el honor constituye el aspecto social del individuo. Dice:¨El honor y la justicia son puestos en el peligro por la traición, el proceso legal y el más primitivo de la venganza, por medio de la sangre restauran el honor y la justicia¨, (Smith, página 79). No se examina el concepto del honor (onor, ondra, todavía no diferenciados) en el Poema. Su significado más simple equivale al rango social. Cuando las hijas del Cid se casaban otra vez éste dijo: ¨avremos ondrança¨[16] y ¨creçemos en onor¨[17]. Eso significa que gracias a las bodas con los infantes de Navarra y Aragón el Cid cambió su rango social y recuperó el honor perdido. Para Colin Smith es una de la serie de factores que existen en el mente del Cid que busca la recuperación de la honra pérdida porque ésa significará la rehabilitación en el pleno económico, social y feudal. Smith dice que,tal vez, no se trata en el Poema de nada más que del código de costumbres de la clase social a la que pertenece el Cid y de la sociedad de aquella época, es decir de la sociedad feudal. El Cid se merece el honor porque es un buen cristiano, buen señor, leal vasallo, es generoso, fiel y todas esas cualidades le hacen recuperar el favor del rey.

En resumidas cuentas, después de la lectura del Poema de Mío Cid y teniendo en la mente las opiniones de todos los autores presentados aparece la impresión de que el honor es la ley máxima que es certificado de la humanidad y la cualidad más importante del hombre.

           

 

          

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    Fecha de publicación: 2005-03-16 10:32:31, por Natalia Langwiñska      


    El HONOR DEL CID
   
   

Natalia Langwiñska

2º curso, filología española

El HONOR DEL CID

 

            Honor es el valor de una persona a sus propios ojos, pero también a los ojos de la sociedad. Es una estimación de su propio valor y dignidad, su pretensión al orgullo, pero es también el reconocimiento de esa pretensión, su excelencia reconocida por la sociedad, su derecho al orgullo.

            Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, es un héroe que lucha para recobrar su honra. Nace en Vivar hacia el año 1040 y asiste como soldado en las guerras de Navarra. A causa de falsas acusaciones es condenado por el rey Alfonso VI al destierro y tiene que abandonar la Castilla durante 9 días:

                                                 Los seys días de plazdo passados los an,

                                                 Tres an por troçir sepades que non más.[1]

 

Deja a su familia: la mujer y dos hijas, deja sus tierras y con su mesnada se dirige a la tierra de moros.

                                                 De los ojos tan fuertemente llorando

  tonnava la cabeça i estávalos cantando.[2]

 

 

Toda su preocupación, a partir de entonces, será ganarse de nuevo el honor militar y social.

            El tema de la deshonra y el honor del Cid es uno de los temas más importantes y significativos del Cantar de Mío Cid. Fue analizado y dividido de varias maneras diferentes.

            Juan Luis Alborg[3]  dice que el tema de la honra del héroe es el eje central de la composición. Es tan importante ese aspecto que incluso influye en la interpretación del poema, en su importancia y valor nacional. Alborg cita a los autores que tienen diferentes puntos de vista. Karl Vossler[4] afirma que no se puede buscar en el poema las cuestiones puramente nacionales o religiosas. Cree que no se trata de nada más que del Cid, de su gloria y, ante todo, de su honor. El tema principal, según él, es la recuperación y la defensa de su honor personal. Otro punto de vista de ese aspecto representa Leo Spitzer[5]. ÉL dice que el tema de la honra es la base para presentar el general espíritu caballeresco europeo y ; sobre todo, el castellano. Edmund de Chasca[6], como Alborg y Vossler, confirma que el tema de la honra del Cid constituye la acción principal, es el factor determinante,  a la vez, está de acuerdo con José María Diez Borgue[7] para él que el Cid ¨es también el personaje central y todos los demás están subordinadas a su actuación, se justifican el él¨. Borgue cree que en el texto aparecen palabras claves relacionadas con el tema, por ejemplo cabalgar en aquella época tenía un valor semántico distinto al actual, significaba: buscar la honra.

                                    Ya aguijaban los caballos, ya les soltaban las riendas.

                                  Cuando de Vivar salieron vieron la corneja diestra,

 Cuando entraron a burgos la vieron a la siniestra

 Movió Mio Cid los hombros y sacudió la cabeza.[8]

 

Esta  cita es el símbolo, referencia a la cabalgata. Cid sale de Vivar para buscar la honra. El honor significaba también la posesión de hacienda, feudo, propiedad pues tuvo que abandonar todo, su deshonra fue a la vez su muerte jurídica.

Ya citado más arriba Edmund de Chasca subraya también que el honor en el poema tiene el valor colectivo. Cuando el héroe condenado al destierro deja a su familia en un monasterio, Jimena, esposa del Cid, siente en ese momento no sólo el dolor personal causado por el deber de separarse de su marido sino comparte con él la vergüenza social de su deshonra. Cuando luego se vuelven a encontrar en Valencia le dice:¨Sacada me audes de muchas verguenças malas¨.[9] El valor colectivo del honor se muestra también en los servidores de Rodrigo que le acompañan durante sus victorias y fracasos, ellos también, al irse de Vivar, pierden sus propiedades y sus honores.

Verónica Andrea Ruscio[10] confirma que el sentido del honor es hereditario y tiene el valor colectivo. Dice que no sólo es hereditaria la sangre noble sino que las hazañas del padre se esperan en el hijo. Desde el nacimiento de Don Rodrigo todos creían en él por como había sido su padre, Don Diego. La autora dice que los niños con el apellido cargan todos las victorias de sus padres, como si fueran propias pero, a la vez, con ellas cargan todos los fracasos. Así que el nombre y el honor personal es muy importante porque es un testimonio de toda la familia y una mancha en él será cargada por nuestros antecesores. De ahí existe la necesidad de que el nombre debe cubrirse de gloria. La autora confirma también que la historia del Cid es ¨el triunfo del honor derivado de la excelencia sobre el honor derivado del nacimiento¨.

El mismo tema toca Mabel Caballero y Alejandro Luna[11] referiendose a una tradición árabe según la cual la fama se heredaba de la familia y, por lo tanto, hay que cuidarla y mantenerla. Los autores subrayan que el personaje del Cid no es tan importante por su belleza externa sino por sus batallas y por su valor  pues el valor guerrero era el que le confería el valor. En el artículo encontramos un concepto del honor privado que se divide en dos categorías. La primera es el pundonor, la conciencia de sí mismo y de su propia valía, otro es el honor propiamente dicho, es ¨el valor de la persona, independiente de su consideración social¨. El concepto del honor público encuadraría a la persona su consideración social, es decir dependiente de su honra .

Varios autores dividen el honor del Cid en dos maneras. Por ejemplo José Maria Diez Borgue considera el tema de la honra pérdida como la base y tema principal de la obra que gobierna la acción, sin embargo, dice que en el poema nos encontramos con la doble deshonra. La primera tiene lugar en el pleno familiar y se produce con el casamiento de las hijas del Cid, Doña Sol y Doña Elvira, con los infantes de Carrión y la posterior afrenta[12].  Ian Michael[13] confirma que el Cid sufría el destierro personal porque la deshonra, ya que tiene también el valor colectivo, de las hijas fue a la vez la deshonra del padre. Ian Michael, como el único, menciona la culpa del rey que participaba en el deshonor del héroe por su insistencia en las bodas de las hijas con los infantes de Carrión. La pérdida del honor en el pleno familiar se acaba en final con las segundas bodas de las hijas. Colin Smith[14] confirma que gracias al divorcio de las hijas con los infantes de Carrión Cid ¨recibe no sólo una satisfacción material en dinero y posesiones, sino también la restitución leal de su honor¨ (página 74). Gracias a las segudas bodas Cid entra en la familia real y muere ¨con su riqueza, su honor vengado y su sucesión asegurada dentro del linaje más distinguido¨ (página 74). Smith afirma que el honor en el Poema se presenta con humanidad y realismo. Volviendo a la división  hecha por Borgue hay que analizar también la deshonra militar. Mío Cid, caballero del rey Alfonso VI es expulsado del reino a causa de falsas acusaciones. Ian Michael comentando ese aspecto dice que este problema se resuelve con la rehabilitación del héroe gracias a sus propios esfuerzos que culminan con la toma de Valencia y el perdón del rey. También Joaquín Casalduero[15] afirma que la gloria del Cid llega al punto más alto en el cantar segundo cuando el guerrero se convierte en el señor de Valencia y el vasallo vuelve a la gracia del rey. Casalduero muestra el honor del Cid gracias al contraste entre los personajes. Los infantes de Carrión son ¨inmensamente grandes en su soberbia, en su ambición, en su cobardía, en su traición, en su crueldad... ¨ (Casalduero, página 35). Cid se presenta como una persona llena de gran fuerza de voluntad, lealtad, fidelidad y todas estas cualidades le presentan como un hombre honrado. Mencionado antes Colin Smith es el único que no considera el tema del honor como el tema primero de la obra. Para él el problema principal es la ascensión del Cid al poder; sin embargo, el autor presenta una visión del honor del Cid interesante. Para él el honor constituye el aspecto social del individuo. Dice:¨El honor y la justicia son puestos en el peligro por la traición, el proceso legal y el más primitivo de la venganza, por medio de la sangre restauran el honor y la justicia¨, (Smith, página 79). No se examina el concepto del honor (onor, ondra, todavía no diferenciados) en el Poema. Su significado más simple equivale al rango social. Cuando las hijas del Cid se casaban otra vez éste dijo: ¨avremos ondrança¨[16] y ¨creçemos en onor¨[17]. Eso significa que gracias a las bodas con los infantes de Navarra y Aragón el Cid cambió su rango social y recuperó el honor perdido. Para Colin Smith es una de la serie de factores que existen en el mente del Cid que busca la recuperación de la honra pérdida porque ésa significará la rehabilitación en el pleno económico, social y feudal. Smith dice que,tal vez, no se trata en el Poema de nada más que del código de costumbres de la clase social a la que pertenece el Cid y de la sociedad de aquella época, es decir de la sociedad feudal. El Cid se merece el honor porque es un buen cristiano, buen señor, leal vasallo, es generoso, fiel y todas esas cualidades le hacen recuperar el favor del rey.

En resumidas cuentas, después de la lectura del Poema de Mío Cid y teniendo en la mente las opiniones de todos los autores presentados aparece la impresión de que el honor es la ley máxima que es certificado de la humanidad y la cualidad más importante del hombre.

           

 

          

   


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